Redes sociales determinan el imaginario colectivo – Autor anónimo.

Redes sociales determinan el imaginario colectivo – Autor anónimo.

Redes sociales determinan el imaginario colectivo – Autor anónimo.

Si usted es seguidor de Bukele, dudo mucho que lea este post, pero si lo hace, permítame que le dé un consejo; antes déjeme contarle una anécdota:

Yo sabía que los señores de la casa que alquilaba eran seguidores a ultranzas del presidente Bukele, pero realmente no me podía explicar a mí mismo por qué, si eran de la clase media y vivían en una zona en que la “Bukelefilia” es una enfermedad controlada, insistían en esta adoración fanática consabida. Empecé a estudiar sus hábitos de información y descubrí un día, con sorpresa, que la empleada doméstica de la casa se mantenía viendo videos de Youtube y videos sugeridos de Facebook incluso hasta cuando estaba preparando la comida. Me pareció extraño que alguien a quien el salario apenas le alcanza para sobrevivir, inviertiera su dinero en una tarifa de datos que le permitiera ver videos de youtube y facebook todos los días y a todas horas. Y me pareció más extraño que inviertiera más tiempo en Youtube que en cualquier otra red social. Luego, me di cuenta de que el señor de la casa pasaba en sus ratos libres viendo videos sugeridos de Facebook y Youtube en la mesa del comedor, y a veces vociferando y a veces riéndose a carcajadas con el teléfono. Me acordé de las telepantallas de las que hablaba Orwell en su novela 1984, que siempre estaban encendidas en cualquier lugar público o privado vomitando idolatría hacia el Gran Hermano y odio contra un tal Emmanuel Goldstein. Me enteré de que lo que veían en sus teléfonos no eran sino videos de parodias y sátiras políticas de El Salvador en las que se referían a los políticos con nombres peyorativos y evocando toda suerte de animales rastreros.
Fue por esos días que vi un documental de Netflix denominado El Dilema de las Redes Sociales” en el que me llamó la atención que un profesor de sociología hiciera hincapié en el poder que tenían los videos de Youtube y Facebook para radicalizar el fanatismo en las masas gracias a sus algoritmos predictivos que analizan las preferencias de consumo de los usuarios, debido a que dichos algoritmos son los responsables de que estas plataformas les sugieran a los usuarios contenidos similares, alimentando así su adicción y sus prejuicios sobre cualquier tema en particular, cosa que en neurociencia se llama “sesgos de confirmación” (“confirmation bias”). También descubrí que por motivos neurocientíficos el formato de video es más amigable para captar la atención del público y tiene más demanda que la comunicación escrita, lo cual me hizo entender que le debía a este fenómeno y a mi prolijidad al escribir estados de Facebook que me lograba librar del araque masivo de los troles (a quienes no les gusta leer).
Gracias a este descubrimiento me di a la tarea de observar cómo operan las sugerencias de contenido de las redes sociales y descubrí que la mayor parte del contenido que produce el partido oficial es en formato audiovisual y que casi nada es en formato de texto, mientras que en los medios y sitios de la oposición resultó ser justamente lo contrario, mayormente su contenido en redes sociales es escrito, largo, tedioso, y no es muy experto en el campo audiovisual, pese a que siempre ha tenido el monopolio de los medios tradicionales de comunicación. Comencé a ver los títulos de los videos, sus imágenes principales, los mensajes, sus reacciones, las sugerencias de más videos similares y entendí por qué era tan difícil sacar a los señores del alquiler de sus ideas mal concebidas sobre el régimen: habían sido inconsciente e hipnóticamente adoctrinados y condicionados por todo un entramado complejo de sitios web, canales de Youtube y fanpages de Facebook de tercera, cuarta y quinta categoría para que pensaran de determinada manera y rechazaran cualquier otra concepción del mundo que se apartara un poco de sus ideas preconcebidas de la realidad. En otras palabras, como en la película “Inception”, se los ha inducido a creer en realidades alternativas inexistentes sobre El Salvador y se les ha cercenado la capacidad de distinguir entre la realidad y la ficción, esquema de sugestión que se adecúa perfectamente a la mentalidad del fanático, y que hace que convivan verdad y mentira juntas y se ajusten en el cerebro a conveniencia del fanático.

¿Cuál es mi consejo? Verifique la veracidad de la información que ve en sus redes sociales, especialmente los videos de Facebook y de Youtube, porque la mayor parte de esa información que usted ve es falsa y tendenciosa. Siempre que vea una noticia en el Feedback de Facebook o de Youtube (y sobre todo si es en formato de video), haga una búsqueda rápida en el buscador de Google y en el buscador de Facebook con dos propósitos: 1) determinar que la información es confiable y que la fuente que la emite también es confiable; 2) contrastar la información que sobre determinada noticia o hecho hay disponible en la base de datos de los buscadores para confrontarla y tener una mejor visión de la realidad.
Entonces usted podrá comprobar por sí mismo, que el Régimen se está aprovechando de su pereza para investigar dándole retazos maquillados de la realidad, de su incapacidad para discriminar la información y de su fanatismo, para cegar y parcializar su visión de la realidad con patrañas de poca monta.

Finalmente, le dejo un ejemplo a través de las noticias del bitcoin para que vea cómo las fuentes de mayor credibilidad dicen una cosa y las fuentes que proceden de la red oficial de desinformación dicen otra cosa muy distinta:

Pd: en realidad este artículo no es para los fanáticos del Partido Oficial, aunque así lo haga parecer al principio (pues soy consciente de que es pedir peras al olmo, “margaritas ante porcos” en latín), en realidad este artículo está dirigido a la Oposición consciente para estimular su capacidad crítica y diseñar soluciones inteligentes a la problemática. No le hablo al 3%, le hablo al 0.01% por ciento que puede decidir el destino del otro 99.99%.

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